Muy bien, las razones son las correctas, ahora lo importante en esto es identificar lo que nos hace sentir vergüenza. Lo más normal es que sintamos vergüenza por nuestro cuerpo, sea por culpa de la tele, la publicidad o incluso tus propios compañeros de trabajo, bien, aunque parezca raro la mejor defensa en este caso es un buen ataque, acepta que tu peso no es el que indica el canon de belleza, una vez aceptado y que te sientas bien contigo mismo podrás comenzar a desarmar a tus atacantes.
Lo más normal es que los ataques los recibas desde las mofas o insultos directos, si eres capaz de quitarles este arma ya no tendrán nada que hacer, lo mismo sucede en el gimnasio, si se meten contigo es por que eres más orondo que ellos, pero no te preocupes, si los desarmas solo podrán hacerlo por el ejercicio físico, ya sea por tu bajo rendimiento o por que no eres capaz de levantar peso, bueno, llevas poco en el gimnasio, no hace falta que te preocupes, ya llegara tu momento de reírte, todavía me acuerdo la cara de un par de canis que me pidieron el compartir la maquina, era una maquina que emulaba el levantamiento de press banca, mi rutina en ese momento era un increixento con cuatro series de diez repeticiones que buscaba un poco el fallo muscular ya que en cada serie subía entre cinco y diez kilos, yo por aquel entonces pesaba unos 115 Kg y llevaba unos pocos más de cuatro meses en el gimnasio. La cuestión es que ellos intentando en ser el más chulo del barrio se pusieron unos 50 Kg y apenas si hicieron unas cinco repeticiones, viendo lo que querían hacer simplemente continué su juego y me hice las diez repeticiones con esos cincuenta kilos, la siguiente acción de ellos fue subir el peso a los ochenta kilos, apenas cuatro repeticiones después era mi turno, y me hice las diez repeticiones, a esos dos chicos no los volví a ver por ese gimnasio.
Y con todo esto lo que quiero decir es que da lo mismo en que escenario estés, si los consigues desarmar tienes la seguridad de dominar la situación, esa es la historia de nuestras vidas siempre atacados por no ser visualmente perfectos.
Por otro lado puedes sentir vergüenza por que no sabes que hacer en el gimnasio, no sabes que es lo que te vas a encontrar ni que podrás hacer con cada maquina que te encuentres. Aquí la ayuda es muy sencilla, en todos los gimnasios hay bicicletas, cintas y con estas dos ya podemos hacer toma de contacto, a partir de hay solo hay que observar, ya sabes, haya adonde fueres haz lo que vieres, lógicamente cuando comiences con las pesas no te pases, pero veras como todos los que hay dentro te ayudaran, no todos quieren reírse de ti, muchos te aceptaran e incluso te intentaran enseñar todo lo que saben, recuerda HAY BUENA GENTE EN LOS GIMNASIOS.
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